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Archivo para la categoría ‘Lesiones Deportivas’

Fisioterapia y Prevención

Viernes, 15 de Enero de 2010 Paco Munoz 2 comentarios

¿Qué es la fisioterapia?

Aunque hoy en día, la fisioterapia ya no es tan desconocida, aun nos sigue costando pronunciarla, y nos sigue pareciendo casi una palabrota.   Hoy vamos a intentar definir en que consiste, cuando se aplica, y su relación con la sociedad actual.

Buscar una definición no es difícil:

Según la A.E.F (Asociación Española de Fisioterapeutas):

“Es el conjunto de métodos, actuaciones y técnicas, que mediante la aplicación de medios físicos, curan, previenen y adaptan a personas discapacitadas o afectadas de disfunciones psicosomáticas, somáticas y orgánicas o a las que desean mantener un nivel adecuado de salud.”

Dicho de una forma mas sencilla, la función de la Fisioterapia, y por tanto del fisioterapeuta es la de prevenir, tratar y curar enfermedades, y en el caso de que quede alguna secuela o discapacidad, ayudar al individuo en su adaptación al entorno.

Con esto, rompemos la visión general que la sociedad tiene del fisioterapeuta, como el que nos hace la rehabilitación cuando nos rompemos un hueso o me tuerzo algo, o la otra cara, la de que somos los que damos los masajitos tan estupendos que te dejan dormido en la camilla.  La fisioterapia es una herramienta que puede ayudar a todos los grupos sociales, desde niños a ancianos, deportistas o gente sedentaria, con alguna lesión o sin ella, a ganar en calidad de vida.

Fisioterapia y prevencion

La función del fisioterapeuta va más allá del tratamiento de personas con algún tipo de lesión o problema.  Debemos cambiar el “chip”, y comprender que el fisioterapeuta nos puede ayudar en nuestra actividad deportiva, laboral, o en nuestra vida cotidiana, que puede aliviar molestias ya existentes, o prevenir su aparición.   Por eso el papel del fisioterapeuta empieza con la Prevención, tanto aconsejando y transmitiendo sus conocimientos para evitar lesiones, como realizando sesiones preventivas, en las que se analiza que la postura y que el estado muscular y articular sea el adecuado, y trata los pequeños acortamientos, relaja la musculatura en pretensión, y trabaja la musculatura débil.

No debemos esperar a tener una dolencia para hacer una visita al Fisioterapeuta.  De hecho, como dice la Organización Mundial de la Salud, visitar al fisioterapeuta 1 una vez al mes, todo el mundo, para el mantenimiento óptimo de nuestro estado físico.

Periostitis tibial

Miércoles, 14 de Octubre de 2009 Noelia Perez 12 comentarios

La Periostitis Tibial o como es conocido en la literatura internacional “Medial Tibial Stress Syndrome” (MTSS: síndrome de estrés tibial medial) o Shin Splints,  es una de las lesiones más comunes entre los deportistas. Aproximadamente afecta entre un 6 y un 16%  de todos los corredores.

¿Qué es la periostitis?

Se trata de una reacción perióstica (el periostio es una membrana muy vascularizada que recubre el hueso en su superficie externa) a lo largo del origen del músculo sóleo y de su fascia, del músculo flexor largo de los dedos y en menor medida, del músculo tibial posterior, provocada por la tracción de estos músculos sobre la zona de periostio a la que se fijan en la cara posterior de la tibia, con rotura de las fibras de Sharpey entre el músculo y el hueso.

 

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¿Qué síntomas produce?

La periostitis tibial se caracteriza por una clínica de dolor y pesadez en la mitad distal de la pierna de los atletas que se produce normalmente por causa biomecánica como hemos nombrado anteriormente (tracción), aunque  no  existe acuerdo en cuál es exactamente la causa de la periostitis.

¿Qué puede provocar Periostitis?

  • Hiperpronación: Aumento de la pronación del pie.
  • Distensión (por excesiva tracción) de los músculos plantar flexores (Sóleo, Flexor largo de los dedos, Tibial posterior).
  • Aumento de la tendencia a varo del antepie o retropié.
  • Aumento brusco de la intensidad del entrenamiento.
  • Inadecuado aporte de calcio.
  • Correr sobre superficies muy duras o inclinadas.
  • Calzado deportivo inadecuado.
  • Lesión previa.

¿Qué pruebas son necesarias para diagnosticarla?

El diagnóstico se hará por la clínica y además el paciente puede tener dolor a la palpación en la zona afecta. Como prueba complementaria puede visionarse la periostitis mediante la Gammagrafía Osea, puesto que la Radiografia será normal.

Será necesario también determinar la causa, para ello los podólogos haremos una exploración biomecánica completa con estudio informatizado de la marcha y sobre todo estudio en dinámica sobre tapiz rodante con videograbación, para poder visionar la marcha del corredor, y estudiar su gesto deportivo de una manera más exhaustiva. Esta exploración es ESENCIAL ya que nos permite ver la marcha del corredor a cámara lenta, viendo movimientos que el ojo humano es incapaz de captar.

 

Tratamiento Podológico

Desde el punto de vista podológico, será necesario:

  • Determinar la causa biomecánica concreta.
  • El tratamiento irá encaminado a disminuir la hiperpronación y estabilizar el pie en una posición que evite o disminuya las tracciones y solicitaciones de los músculos involucrados.

Por la tanto el tratamiento podológico serán plantillas personalizadas realizadas a la medida de cada paciente.

No debemos olvidar la importancia del calzado deportivo en esta patología, una zapatilla gastada y no adecuada también puede producir lesión, por lo que es necesario que además de realizar plantillas el podólogo aconseje sobre el uso de unas zapatillas con gran capacidad de amortiguación y absorción de choque.

Prevención.

La periostitis tibial puede evitarse. Sólo es necesario unas nociones basadas sobre todo en 4 aspectos:

  • Plantillas personalizadas con control de hiperpronación, porque reducirán la tracción sobre la zona medial del sóleo que es al final la causante del dolor en la periostitis.
  • Uso de zapatillas o calzado deportivo con capacidad de absorción de impactos, mejor si es neutro. Un músculo fatigado o débil no es capaz de absorber y disipar las fuerzas de reacción, y estás fuerzas son transmitidas al hueso, aumentando el riesgo de lesión. Por la tanto una zapatillas que nos de una buena capacidad de absorción de impacto, nos ayudará a disipar las fuerzas y no serán transmitidas al hueso. Las zapatillas deben ser cambiadas entre los 400 y 800 km, dependiendo de multitud de factores como el peso del corredor, el estilo de correr, y la superficie sobre la que se corre.
  • Aumentar el trabajo en el sóleo, mediante estiramientos y ejercicios destinados a fortalecerlo.
  • Programas de entrenamiento controlados: reducir las distancias, frecuencia y duración del entrenamiento en casos de periostitis aguda, para permitir descansar a la tibia y que el hueso se vaya regenerando. Controlar la superficie de entreno, evitar las superficies muy inclinadas o abruptas.

Espero que os haya gustado la entrada. Últimamente son muchos los pacientes que consultan con esta patología. No dudéis en dejar vuestros comentarios para cualquier consulta que os surja.

Saludos